Esta es una de esas historias que creo que merece la pena ser contada porque está llena de optimismo, de ilusión y de sueños que se cumplen. Personalmente me ha reafirmado en que la enseñanza consiste en estimular y potenciar la imaginación y creatividad del alumno.

La historia comienza en 2011. Caine es un niño de 9 años que, como todos los niños de su edad, tiene una imaginación desbordante. A Caine le encantan los salones de juego, cada vez que pasa cerca de uno se queda mirando las máquinas, los boletos y los premios que consiguen los clientes.

Un día el pequeño decide crear su propia máquina con cajas de cartón que tenía su padre en la tienda de piezas de recambio para coches que regentaba, una máquina de fútbol cuyo objetivo era introducir una bola de papel en una portería con un toque de dedos.

Poco a poco fue construyendo y desarrollando más juegos hasta que consiguió tener su propio salón de juegos con máquinas hechas con cajas de cartón y materiales reciclados, nace Caine’s Arcade.

El modelo de negocio era simple, por 1$ tenías derecho a 4 turnos en cualquiera de sus máquinas de cartón, pero por un dólar más podías adquirir el FunPass (bono de diversión) con el que disponías de 500 turnos.

El FunPass tenía un curioso método de verificación, ideado igualmente por Caine, consistía en añadir en el pase dos números, uno era la raíz cuadrada del otro. Caine adquirió varias calculadoras que pegaba a las máquinas y que le permitían comprobar si el pase era correcto: introducía el número, pulsaba el botón de la palomita (como el mismo llama a la tecla de la raíz cuadrada) y comprobaba si el otro número coincidía.

El problema es que el negocio de su padre vendía sobre todo por internet, así que eran pocos los clientes que pasaban por la tienda y ninguno se paraba a jugar en su salón. Aún así Caine seguía cuidando y manteniendo en orden sus juegos.

Un día Nirvan, el autor del vídeo que te comparto en este artículo, pasó por la tienda buscando una pieza de repuesto para su coche, cuando vio el salón de juegos de Caine no pudo resistir la tentación de adquirir un FunPass y pasar un rato divertido jugando con las máquinas de cartón. Nirvan se convirtió en el primer cliente del Caine’s Arcade.

Finalmente el sueño de Caine se hace realidad gracias a una convocatoria de Nirvan a través de las redes sociales para ir a jugar al Caine’s Arcade. La gente estaba jugando y disfrutando en su salón de máquinas de cartón. Fue el día más feliz del pequeño.

En el siguiente vídeo puedes ver la historia completa de Caine.

A partir de aquí se crea un fondo para recaudar dinero para los estudios de Caine. Comienza todo un movimiento de niños creando sus propias máquinas de cartón. Se crea la fundación por la imaginación cuyo objetivo es encontrar y promocionar niños con la creatividad y la iniciativa de Caine.

Uno de los primeros pasos de la fundación fue crear un programa escolar piloto para que los niños aprendieran mediante el modelo de aprendizaje basado en proyectos (ABP). En dos meses lo estaban aplicando 100 escuelas en 9 países diferentes. El objetivo era estimular y potenciar la creatividad de los niños.

Un año después de la convocatoria en redes sociales para ir a jugar al Caine’s Arcade la fundación convoca el Global Cardboard Challenge (desafío global de juegos de cartón) para que los niños de diferentes comunidades desarrollen su propia máquina con materiales reciclables y se reúnan un día para jugar y disfrutar con ellas.

En el  año 2014 este evento contó con la participación de 125.000 personas de 46 países diferentes.

Este año 2015 es la cuarta convocatoria del desafío que culmina con la  celebración del día de juegos el próximo Sábado 10 de Octubre, todo el que quiera participar tan sólo tiene que compartir fotos o vídeos del día a través de las redes sociales con el hashtag #cardboardchallenge.

Sin duda un desafío muy motivador para potenciar la imaginación y la creatividad, tanto de grandes como de pequeños.

En esta segunda parte del vídeo puedes ver todo lo conseguido después de la publicación del primero.

Para terminar este artículo me gustaría resaltar la reflexión que Nirvan hace sobre el objetivo de la fundación: La idea no es sólo dotar de herramientas a los niños para que construyan lo que su imaginación les dicta sino imaginar todo lo que pueden llegar a construir, para ayudarles a que conozcan y exploten todo su potencial creativo.

Sería increíble que el próximo mes de Octubre se inundaran las redes sociales con relatos publicados con el hashtag #cardboardchallenge.

Un fuerte abrazo.

PD: Esta historia nos llegó a través de un gran amigo, docente y emprendedor, Teo Sánchez. Gracias a él hoy existe nubemia. Desde aquí aprovecho para enviarle un fuerte abrazo y dedicarle este artículo.

2016-12-17T21:16:11+00:00 Por |2 Comentarios

2 Comentarios

  1. Itsmery 11/09/2015 en 13:46- Responder

    Definitivamente los aprendizajes basados en proyectos, permiten avanzar en procesos de pensamiento; el pequeño principiante, Caine, ha dejado volar su imaginación porque sus aprehensiones simples, fueron muy significativas, lo que marcaron el comienzo de una fantástica aventura lùdica.
    Hay personas que se cruzan en el camino que marcan esa diferencia que necesitamos en nuestro quehacer pedagógico, como NIRVAN, Como me hubiera gustado cruzarme en mi camino de maestra de informática educativa, con NIRVAN para que también se recreara con “Tecnòpolis en búsqueda de la comprensión”, apoyado en El PM3, (Modelo, Proyecto, Problema, Pregunta.
    He vivido la historia de CAINE como si fuera mi pequeño Principiante. Estamos obligados a acompañar los diferentes procesos y, desarrollar habilidades de pensamiento. Nirvan, tiene toda la razón en su reflexión final. “Hay que dotar de significado cada aprendizaje, para que los niños y niñas logren avanzar en niveles superiores de pensamiento” es mi reflexión..

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